El pie en el lecho y la mano el pecho.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
La hacienda, el dueño la atienda.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Hablar más que lora mojada.
Bailo bien, y echáisme del corro.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
El que quiere baile, que pague músico.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Gran mal padece quien amores atiende.
A mala suerte, envidia fuerte.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Guardado el dinero, no pone huevos.
El arma es enemiga de su dueño.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Buena burra hemos comprado.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Hombre harto, no es comilón.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Por unas saludes, no te desnudes.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.