De tales devociones, tales costurones.
Hermano mayor padre menor.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Amor viejo, pena pero no muere.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Dios nos coja confesados.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Obras vea yo; palabras, no.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
La esperanza mantiene.
El interés mata la amistad
Estornudos y frailes, salen a pares.
Moza reidora, o puta o habladora.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Más merece quien más ama.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El amor, de necios hace discretos.
En casa llena no hay mujer mala.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
El amor encogido en poco es tenido.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Amor con celos, causa desvelos.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Hechos son amores y no buenas razones.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Habló de putas "La Tacones".