Quien primero viene, primero tiene.
La madera de tu casa, en enero sea cortada.
Por su nueva silla y freno, el caballo no es más bueno.
No estreches la mano del hombre villano.
Mayo ventoso, año hermoso.
Más duro que sancocho de pata.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Vereda no cría hierba.
El rico nunca está satisfecho.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Amistades y tejas, las más viejas.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Ojo por ojo, diente por diente.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Amor de gato se ve por el tejado.
Viejos los cerros y reverdecen
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Sin harina no se camina.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Este arroz ya se coció.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
Llueve sobre mojado.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
No hay viejo sin dolor.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
El que tiene salud es rico.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Echando a perder se aprende.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
No está bien el fuego junto a las estopas.
El que tiene narices, no manda a oler.