Las palabras no cuestan plata.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Qué pacaya te echaste encima!
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
La virtud loada, crece.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Hombre anciano, juicio sano.
Yemas de Abril, pocas al barril.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
No hay secreto si tres lo saben.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Detrás de la soga va el caldero.
Más querría un dinero que ser artero.
Libro prestado, libro perdido.
Mentir y comer pescado, requieren mucho cuidado.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Sabe más que el tocino rancio.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Toda desgracia es una lección.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
La casa no es un barco.
Barba remojada, medio afeitada.
Si eres oveja, te comen los lobos.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.