El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
Un espejo no sabe ser embustero.
Cerrado a cal y canto.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Ir de capa caída.
Labrador que labra, no tiene estiletes ni cabras.
Culo sentado, hace mal mandando.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Siempre es pobre el codicioso.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
La zagala y el garzón, para en uno son.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
El ahorro es santo porque hace milagros.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Barbero, o loco o parlero.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.