La letra, con sangre entra.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
La casa se arruina por la cocina.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
No hay atajo sin trabajo.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
A dos puyas no hay toro bravo.
Salud perdida, salud gemida.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Hambre larga, no repara en salsas.
Caminando se hace de mulas Petra.
Olla remecida u olla bien cocida.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
A gran salto, gran quebranto.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
El joven armado y el viejo arrugado.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Un día menos, una arruga más.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
El que habla es el que peca.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Peso y medida, alma perdida.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Amor, con amor se cura.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Variante: El pez, por su propia boca muere.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Alabanza propia es vituperio.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.