Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Quien siembra llorando, siega cantando.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Racimo corto, vendimia larga.
Pocas palabras son mejor.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
De buena harina, buena masa.
El que con cojos anda se llama bastón.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Quien da el consejo, da el tostón.
El hombre es para el hombre un espejo.
Ni raja, ni presta el hacha.
A viña vieja, amo nuevo.
A consejo ido, consejo venido.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
A saya blanca, ribete negro.
Corta despacio, que hay poco paño.
Contra un padre no hay razón.
Al perro muerto, échale del huerto.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
No te acostumbres a lo que no dure.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
La necesidad hace maestros.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Mal huye quien a casa torna.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Haz buena harina y no toques bocina.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
A gran seca, gran mojada.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Si quieres conocer a Andrés, vive con él un mes.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Inclinar la balanza.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.