Enero desaloja las camas
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
El que deja una herencia, deja pendencias.
La zorra no se anda a grillos.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
El hambre es una fea bestia
El que aconseja, no paga.
Probando es como se guisa.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
El agua arruina el puente y el vino la mente
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
El que ama, teme.
Demasiado pedo para la mula.
De veinte a sesenta, cornamenta.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Que la haga el que la deshizo.
El interés tiene pies y yo también.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Elige tu compañía antes de sentarte.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
De vaca vieja, novilla brava.
A cada cosa le llega su tiempo.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Moro viejo, mal cristiano.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Al engaño, con engaño.
Dos capitanes hunden el barco.
Le debe a cada santo una vela.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Pan con sudor, sabe mejor.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
De la mano a la boca se pierde la sopa.