Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
No hay dos sin tres.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Quien da para recibir no da nada
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Bueno es el gato, si no te araña.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Lo bello es difícil.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Baila más que un trompo.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Es como llevar leña para el monte.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Todavía aguas corren profundamente.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Al freír será el reír.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.