Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Barco grande, ande o no ande.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Víbora que chilla no pica.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
A gran pecado, gran misericordia.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
Alabar y callar para medrar.
Quien cerca halla, cerca calla.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Lo que siembres, recogerás.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Buena orina y buen color y tres higas al doctor.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
La mayor ventura, menos dura.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
Guardia viejo no cae en gancho.
Mujer casada, casa quiere.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
A chica boca, chica sopa.
Se llena antes el ojo que el papo.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Ladran, pues cabalgo.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Otros vendrán, que bueno me harán.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Cada cual a lo suyo.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Jornada emprendida, medio concluida.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Hablen cartas y callen barbas.
Antes de hablar, pensar.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Casarás y amansarás.
A confesión de parte relevo de prueba.
Mal de locura, solo la muerte cura.
El flojo trabaja doble.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
Las penas, o acaban, o se acaban.