De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Agárreme, que llevo prisa.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
La esperanza es la última en morir.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Buena madera, buen oficial espera.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
El viento y la marea no esperan a nadie.
La esperanza alegra el alma.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
A lo que no puede ser paciencia.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Ocasión llegada presto agárrala.
Dios no espera año para castigar.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Mientras hay alma, hay esperanza.
De la esperanza vive el cautivo.
Esperanza que consuela, que no muera.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Date prisa, pero no corras.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Lo imposible, en vano se pide.
La esperanza no llena la panza.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Sobre advertencia no hay engaño.
Enójate pero no pegues.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
No te acostumbres a lo que no dure.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Leer entre renglones.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.