Recoge el heno mientras el sol brilla.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Dar la callada por respuesta.
Mira la peseta y tira el duro.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Fraile convidado echa el paso largo.
Ama de cura, puta segura.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Reza, pero no dejes de remar.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Dos es compañía, tres multitud.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
El tiempo es oro.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
La zorra, por la cola.
Buena vida, padre y madre olvida.
Ama, perdona y olvida.
Yegua cansada, prado halla.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Juego y paseo, solo para recreo.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Araña muerta, visita cierta.
Mientras dura, vida y dulzura.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
Dádiva forzada no merece gracias.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
El que debe y paga, descansa.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Dios castiga sin dar voces.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
Un yerro, padre es de ciento.