Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
¿Queres dormir al sueño?
Primero la firmita y luego la camita.
La oprtunidad la pintan calva.
Gallina que no come, no pone.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
No hay duelo sin consuelo.
Dinero de canto, se va rodando.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Buena es la costumbre en el bien.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Por Abril corta un cardo y te saldrán mil.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
De higos a brevas, larga las lleva.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Bien está lo que bien acaba.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
A cada puerta, su dueña.
A buen sueño, no hay cama dura.
Una manzana roja invita piedras.
El rico nunca está satisfecho.
Hija que casas, casa que abrasa.