Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Más vale sudar que estornudar.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Casa hecha, sepultura abierta.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Fácil es criticar y difícil obrar.
El buscador es descubridor.
La verdad a medias es mentira verdadera.
Compra caro y vende barato, y harás un buen trato.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
¿Adónde irá el buey que no are?.
El cobarde vive, el valiente muere.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Sin dudar, no hay acertar.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Dar limosna no aligera la bolsa
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Sé cordero y te comerá el lobo.
A barba moza, vergüenza poca.
Ratón de campo, no lo caza el gato.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Más vale loco que necio.
Viendo al payaso, soltando la risa.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
La oscuridad reina a los pies del faro.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.