Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Refran viejo, nunca miente.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
A palabras necias, bofetones.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Jamón y vino añejo estiran el pellejo.
A tres de pelea, enséñales la suela.
Ese es carne de presidio.
Del cuero salen las correas.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
El cerdo siempre busca el fango.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
De los enemigos los menos.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Mal se tapa el gato con la cola.
Donde lo hay, se gasta.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Que cada cual espante sus pulgas.
El que la ley establece, guardarla debe.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Más vale que sobre que no que falte.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.