Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Frijoles con coles, pedos a montones.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
Juegos de manos son de bananos.
Acometer hace vencer.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Poca ayuda no es estorbo.
Buen cazador, mal labrador.
Libro cerrado no saca letrado.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Dios aprieta pero no ahoga.
Agárrate, que hay curvas.
Allega, allegador, para buen derramador.
El cliente siempre tiene la razón.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
A más años, más desengaños.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Ir muy lejos es tan malo como no ir lo suficientemente lejos.
Hacer favores, empollar traidores.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Escarba la graja, mal para su casa.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Me extraña que siendo araña te caigas de la pared.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
De perdidos, al río.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.