Donde falta la previsión, faltará provisión.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
No hay pero que valga.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Manda, manda, Pedro y anda.
No existen desgracias razonables
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Para colmo de males, tratar con animales.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Tienes la razón, pero vas preso.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Quien da para recibir no da nada
Los dedos de la mano no son iguales.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Dios castiga sin palo ni piedra
Se te caes siete veces, levántate ocho.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Por puerta abierta ladrones entran.
De uvas a peras.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Mejor prevenir que lamentar.
La vida da muchas vueltas.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Casa vieja todo es goteras.
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.