Bien cantas, pero mal entonas.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Contra gustos no hay nada escrito.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Los encargos con dinero no se olvidan.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
El que rompe, paga.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Arroz que no se menea, se quema.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
Mal acaba quien mal anda.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
De luengas vías, luengas mentiras.
A falta de pan, buenas son tortas.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
A buen servicio, mal galardón.
Dame dineros y no consejos.
Peor es mascar lauchas
No dejar títere con cabeza.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Haz ciento y no hagas una, y como si no hubieras hecho ninguna.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
A gran pecado, gran misericordia.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
A lo que no puede ser paciencia.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Hay que darle el beneficio de la duda.
El lo que se pierde, se aprende.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
No hay que conejear sin perros.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Perro no come perro.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
En el pedir no hay engaño.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Mata, que Dios perdona.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Perro que no anda no encuentra hueso.