Bolsa llena, quita las penas.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Amor y dolor son del mismo color.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Mala noche y parir hija.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Esperanza que consuela, que no muera.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Fruto vedado el más deseado.
Los refranes no engañan a nadie.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
El sabio calla, el tonto otorga.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
El llanto sobre el difunto.
Iglesia, o mar, o casa real.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Amor de niña, agua en cestillla.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
El que calla, otorga.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
La última cuenta la paga el diablo.
Quien cerca halla, cerca calla.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
El peor de los males es tratar con animales.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
No hay bestia que no brame en su guarida.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.