Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
A ojo de buen cubero.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Llenarle la cuenca a alguien.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
La imagen de la amistad es la verdad
A los enemigos bárreles el camino.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Obra con amores y no con buenas razones.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Joya es la fama para bien guardarla.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
El que no ayuda, estorba.
Más vale amante bandido que novio jodido.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Del ocio nace el feo negocio.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
Del mal que uno huye, de ese muere.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Cree el fraile que todos son de su aire.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto