El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Dar en el clavo.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Quien canta, su mal eta.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
De tal colmena tal enjambre.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Buena ventura solo con otra dura.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
El mirón, ¡chitón!.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Mal es acabarse el bien.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Para conservar amistad, pared en medio.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
Hijos casados, duelos doblados.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Hasta la belleza cansa.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Si a tu hijo no le das castigo, serás su peor enemigo.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
El que adelante no mira, atrás se queda.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
Amar a todos, confiar en nadie.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Es más infeliz que una mata de habas.