Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Mujer refranes, muller puñetera.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Acójome a Dios que vale más que vos.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Riña de amantes, agua referescante.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
A tal puta, tal rufián.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Quien mal padece, mal parece.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Nadie da sino lo que tiene.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
La falta de competencia, produce ineficiencia.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
El que nada tiene, nada vale.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Burla pesada, en veras acaba.
A amante que no es osado, dale de lado.