Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Cuentas viejas líos y quejas.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Secreto entre reunión es de mala educación.
No seas amigo de los necios.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
La cortesía exige reciprocidad.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Entre los seres que odian, deberemos vivir sin odio.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Si cultivas tu talento cuando joven, cuando viejo vendrá tiempo que te alegres con extremo, más si tratas con desprecio tu fortuna, cuando viejo serás necio y enfadoso.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
El mucho joder empreña.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Quien guarda valores, padece temores.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Al enemigo, ni agua.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Esposa mojada, esposa afortunada
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
No conviertas en amigo al que has vencido
A buen santo te encomiendas.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
De mala vid, mal sarmiento.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
No hay cosa que no tenga su contra.
Donde no hay celos no hay amor.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Cada cual mire por su cuchar.
El que a los suyos se parece, honra merece.