La avaricia es la mayor de las pobrezas.
La ignorancia es madre de la admiración.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Al desdén con el desdén.
La avaricia es la pobreza de los ricos.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
La ingratitud embota la virtud.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Quien dice la verdad, cobra odio.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Los celos ciegan la razón.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Harto da quien da lo que tiene.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Quien desprecia, comprar quiere.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Ira de hermanos, ira de diablos.