Lo estancado se pudre.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
A la noche putas y a la mañana comadres.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Es agua derramada.
Dios consiente, pero no siempre.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Más vale media mierda que mierda entera.
Estas son de mi rodada.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Más vale maña que fuerza.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
Quien tenga tiempo que no espere
Quien casa una hija, gana un hijo.
Dar con la puerta en la cara.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Cada pardal a su espigal.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Escucha tu corazón... que sabe.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.