El ignorante al ciego es semejante.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Del reir viene el gemir.
Bien te quiero y mal te hiero.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
A la pereza persigue la pobreza.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Jugar al abejón con alguien.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Se queja más que la llorona.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Quien te quiere, te aporrea.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El que no mira, suspira.
Freídle un huevo, que dos merece.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.