A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Hablar a tontas y a locas.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Soltero maduro, maricón seguro.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Quien la justicia reparte, no puede ser juez y parte.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Ruego y derecho hacen el hecho.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Eso es harina de otro costal.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
La caridad empieza por casa.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
El que guarda siempre encuentra.
El día que no escobé, vino quien no pensé.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Tarde piaste pajarito.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Hasta lo que es más perfecto, también tiene su defecto.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
El gozo en el pozo.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
El verano muere siempre ahogado
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Hoy por mí, mañana por ti.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Este navega con banderita de pendejo.