Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Casarás y amansarás.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
De tal árbol tal astilla.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
A los locos se les da la razón.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Come santos, caga diablos.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Con putas y bretones pocas razones.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
No todo el que llora, de pena llora.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Se comió mi pan, y se cagó en el portal.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Lo robado no luce.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Tierra de roza y coño de moza.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Artero, artero, más non buen caballero.
El que la deba, que la pague.
La hacienda, el dueño la atienda.