Buscarle cinco pies al gato.
Lección dormida, lección aprendida.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
No fío, porque pierdo lo mío.
A la que parió harto no la engaña un parto.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
La que da beso da d'eso.
A falta de pan, buenas son tortas.
De lo que no sabes, no hables.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Todo en exceso hace daño.
Paciencia y barajar.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
No caben dos pies en un zapato.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Ha de salir la corneja al soto.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Más vale callar que con borrico hablar.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
El ajo es la triaca del villano.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Del ahorro viene el logro.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Muerte y venta deshace renta.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Ofrecer el oro y el moro.
Ponte al sol y harás sombra.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.