Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
La alegría es gemela
Quien te adula, te traiciona.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Criados, enemigos pagados.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Puta y fea, poco putea.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
El avariento nunca está contento.
A la hija mala, dineros y casalla.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
El que no agradece, no merece.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
La vecindad es fuente de amistad.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Ojo por ojo, diente por diente.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
El que escucha su mal oye.