Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
La impureza, pesa.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
De comerciar a robar, poco va.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
A buenas horas, mangas verdes
El empezar es el comienzo del acabar.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Una carga inclinada no va a llegar a su destino.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Por el color se vende el paño.
A golpe dado no hay quite.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
El sabio calla, el tonto otorga.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Buen podador, buen viñador.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Cruz y raya, para que me vaya.
Al lavar de los cestos haremos la cuenta.
La crianza aleja la labranza.
No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
El buey pace donde yace.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Del buen vecino sale el buen amigo.