Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
A donde va la gente, va Vicente.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Date prisa lentamente.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Ir por lana y volver trasquilado.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Estoy hasta las manos.
Palabra de cortesano, humo vano.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Quien bien siembra, bien coge.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
A consejo ido, consejo venido.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Más vale aprovechar que tirar.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Colgar los guayos.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
El que mucho promete, poco cumple.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Presto se va el cordero como el carnero.
Volverse humo.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Esto es de rompe y rasga.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Casa oscura, candela cuesta.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Hacer el agosto.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Gallina gentil, echada en Marzo y sacada en Abril.
El que se va no hace falta.