pajero como tenedor de oveja.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Males comunicados, suelen ser remediados.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Lo dicho, dicho está.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
El que mucho corre, pronto para.
Ningún ladron quiere ser robado.
El barco de las promesas ya zarpó.
El que algo quiere, algo le cuesta.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Suerte, y al toro.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Alegrías secretas, candela muerta.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
Está como padre, que le llevan la hija.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Mal largo, muerte al cabo.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Al bobo, múdale el juego.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
El que va a Jacarilla, pierde su silla.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Señal fija de agua, verla caer.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
El que presta no mejora.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
La mano que no puedes morder, bésala.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
En esta vida no hay dicha cumplida.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
La ocasión asirla por el guedejón.
Entre pillos anda el juego.
Es el mismo perro, con diferente collar.
Adonde va el violín, va la bolsa.