Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Acometer hace vencer.
A caballo de presente no se le mira el diente.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
A quien dan, no escoge.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Los encargos con dinero no se olvidan.
La bondad, quien la tiene la da.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Ofrecer el oro y el moro.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
El que da primero da dos veces.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
El que tenga tienda, que la atienda.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
El que la deba, que la pague.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Con promesas no se cubre la mesa.
Paga adelantada, paga viciada.
Nadie da nada a cambio de nada.
El que se brinda se sobra.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Donde las dejan, las cobran.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Más querría servir que recibir.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
La muerte regalos no prende.
A quien espera, su bien llega.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Más se junta pidiendo que dando.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Es más feliz el que regala que el que recibe.