A cautela, cautela y media.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Comida hecha, amistad deshecha.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Confesión obligada, no vale nada.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
A dineros dados, brazos quebrados.
La suerte está echada.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Buena es la costumbre en el bien.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Caro compró el que rogó.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Ni agradecido ni pagao.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
A lo que no puede ser paciencia.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Juego de manos es de villanos.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
La prisa produce desperdicios.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Una en el papo y otra en el saco.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Deberás fondear pensando que has de levar.
Educación y pesetas, educación completa.
El que paga mal, paga dos veces.
La Justicia entra por casa.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Alforjas llenas quitan las penas.