Principio quieren las cosas.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Madrastra, madre áspera.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
No gastés pólvora en chimancos.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
El que más madrugo, un talego se encontró.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Más vale despedirse que ser despedido.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Agua de mayo, no cala el sayo.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
El éxito sin honor es un fracaso.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Ocasión llegada presto agárrala.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.