Quien sabe, sabe.
Buena cara dice buen alma.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Sol puesto, obrero suelto.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Esperanza que consuela, que no muera.
Llave puesta, puerta abierta.
A un bagazo, poco caso.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
La hacienda, el dueño la atienda.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Más vale dejar a tu hijo con mocos que cortarle las narices.
Sacar las castañas del fuego.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
Ambicioso subido, pronto caído.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Camino malo se anda ligero.
El gañán y el gallo, de un año.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Padres viejos, hijos huérfanos.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Casa de muchos, casa de sucios.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
En guerra avisada no muere gente.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Después de la victoria, aprieta el casco.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
La suerte es de los audaces.