A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Orejas de burro.
En la necesidad se conoce la amistad.
A barba moza, vergüenza poca.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Donde se pace, que no donde se nace.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
De padres bocois hijos cubetas.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
El sol de enero, poco duradero.
Come y bebe, que la vida es breve.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
La glotonería acaba con muchos.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
A otro perro con ese hueso.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
El que manda, no va.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Pase mayo, y pase pardo.
Dios consiente, pero no siempre.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.