La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Cuanto más haces, menos mereces.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
El mejor escribano echa un borrón.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Lo que no conviene no viene.
Quitada la causa se quita el pecado.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
El que se escusa, se acusa.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Abre la boca que te va la sopa.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Hay quien no ve su camino.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
El frío conoce al encuero.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
No hay libro malo que enseñe algo bueno.
Pensando en pajarito preña'o
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Quien pregunta, no yerra.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Este se mete como Juan por su casa.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
El vino no tiene vergüenza.
El que no tiene hijos, los educa bien.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.