Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Volver a inventar la rueda.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
No es nada que matan a mi marido.
A la fortuna, por los cuernos.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
La necesidad conduce a Dios.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Agrada y te agradarán.
El buen vino sin ramo se vende.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
¡Se nos creció el enano!
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Corta despacio, que hay poco paño.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Paga para que te acrediten.
Mujer con toca, dos veces si.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.