O jugamos todos o pinchamos el balón.
No es nada que matan a mi marido.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
El buen vino sin ramo se vende.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
A mal viento va esta parva.
Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Volver a inventar la rueda.
¡Se nos creció el enano!
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
Todas las cosas pasan como el viento.
Agrada y te agradarán.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Ni para Dios, ni para el diablo.
A la fortuna, por los cuernos.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Mujer con toca, dos veces si.
Paga para que te acrediten.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
A tres azadonadas, sacar agua.
Madre es la que cría, no la que pare.