Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Quien prestó, perdió.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Arca abierta al ladrón espera.
Café cocido, café perdido.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Ni se si halaga, ni se si amaga.
El Juez, derecho como la viga del techo.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
El ratón que no tiene más que un agujero, presto llega al moridero.
El ducado nunca huele a robado.
También al verdugo ahorcan.
Mientras más aprendo menos sé.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Quando si indugia troppo in una cosa o si perde del tempo inutilmente.
Las aguas mansas son las peores
La diligencia es la madre de la buena forma.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El mandar no admite par.
La oscuridad reina a los pies del faro.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
No está la Magdalena para tafetanes.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
En el refugio del otro vive cada uno
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Más pica espuela de celos que de aceros.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.