Mejor prevenir que lamentar.
Nadie nace enseñado.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
A amante que no es osado, dale de lado.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Buena olla y mal testamento.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Buen oficio es no tener ninguno.
Quien se excusa se acusa.
Loro viejo no aprende a hablar.
Lo que no se conoce no se apetece.
Palabra de boca, piedra de honda.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Mucho saber, menos ignorar es.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Del precipitar nace el arrepentir.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
No hay nada peor que un maricon resentido.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Buen pedidor, mal dador.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.