La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
A buen santo te encomiendas.
Hay que convivir; pero no conbeber.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Quien madruga ojeras tiene.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Echando a perder se aprende.
Juego de manos, rompedero de ano.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
La experiencia es a veces dolencia.
Viejo es Pedro para cabrero.
El hábito no hace al monje.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Tras cada pregón, azote.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Ojo al parche.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Quien anda mal, acaba mal.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Los vicios no necesitan maestro.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Burgáles, mala res.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Camino malo, pásalo pronto.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Sustos y disgustos matan a muchos.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Es de bien nacido ser agradecido
Gente de navaja, poco trabaja.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Casa, viña y potro, hágalo otro.