No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Esquílalas pero no las desuelles
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
El cebo es el que engaña, no la caña.
A falta de olla, pan y cebolla.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
La alegría en el alma sana se cría.
Bueno de asar, duro de pelar.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Estoy en un callejón sin salida.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Cada uno es maestro en su oficio.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
El tiempo lo arregla todo
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
A llorar al cuartito.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
No digas no sin saber por qué no.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Agua que corre, nunca mal coge.
Quien murió buscando gloria, no disfruto la victoria.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
A cualquiera se le muere un tío.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
El que trabaja mucho, no tiene tiempo de hacer dinero.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.