Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Todo va a parar al dedo malo.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
A veces caza quien no amenaza.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
No hay enemigo chico.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Componte para el marido y no para el amigo.
Uno come la fruta aceda y otro tiene la dentera.
Cada oveja con su pareja.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
De puta a puta, taconazo.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Dar palos de ciego.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
Al barrigón, no le vale faja.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Estoy que no me calienta ni el sol.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Hablando la gente se entiende.
Agua vertida, no toda cogida.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Dejadle correr, que él parará.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Todas las horas hieren. La última mata.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Antes di que digan.
Agua al higo y a la pera vino.
Agua en cesto se acaba presto.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
De boca para fuera.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Más vale mendrugo que tarugo.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.