Por unas saludes, no te desnudes.
Las boñigas de los caballos no son higos
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
La respuesta más rápida es la acción.
Ira de hermanos, ira de diablos.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
En gran casa, gran gasto se amasa.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
No quieras tapar el sol con un dedo.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
Para llegar a saber, aceite del velón has de oler.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
El que se convida, fácil es de hartar.
Nada necesita quien tiene bastante.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Abril frío, poco pan y poco vino.
A cama chica, echarse en medio.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.