A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Julio, lo verde y lo maduro.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
En casa del herrero, asador de madero.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Año lluvioso, échate de codo.
A golpe de mar, pecho sereno.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
La honestidad es un vestido de oro
Hombre chico, pensamientos grandes.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Cuenta errada, no vale nada.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Amor antiguo no se oxida
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
Por su pico, se pierde el pajarico.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Casa de mantener, castillo de defender.
A buen amigo buen abrigo.
Lo que no nos une, nos mata.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
No hay altanería que no amanece caída.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Nadie querría para sí.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Quien virtudes siembra, fama siega.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Un pie calzado y otro descalzo
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.