Na noite de san Xoán, non queda na casa nin o can. En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Abril, uno bueno entre mil.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
A mejor cazador se le va la paloma.
De airado a loco va muy poco.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Día de agua, taberna o fragua.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Haber gato encerrado.
Quien te quiere, te aporrea.
Come, que de lo yuyo comes.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
El que está en pié, mire no caiga.
Donde manda el amo se ata la burra.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Mejor solo que mal acompañao.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
A barba muerta, poca vergüenza.
Encima de la leche, nada eches.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Boda mojada, novia afortunada.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Quien no arde en llamas no inflama
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Me importa un comino.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Me importa un bledo.
Hurta y reparte, que es buen arte.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.