No ensucies donde comes.
Hasta la salud necesita descanso.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
La intención hace la acción
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Las acciones revelan las pasiones
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
El árbol que no da frutos, da leña.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Al que le pique, que se rasque.
A cada lechón le llega su noche buena.
Mal duerme quien penas tiene.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Si quieres vivir sano, hazte viejo temprano.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
No se hablar, y me mandas predicar.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
La nuez llena, menos que la vana suena.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Le dan la mano y se toma el pie.
Hay amores que matan.
Bien juega quien mira.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El tiempo todo lo cura
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Aún no ha salido del cascarón y ya tiene espolón.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Salud y fuerza en el canuto.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Errando errando, se va acercando.